Biografía
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Figura 1: Arquímedes (287a.C-212a.C) fuente: (Berenguer, 2008) |
Arquímedes
nació en Siracusa, Sicilia (Actualmente Italia) en el año 287 AC. Su
padre fue un astrónomo llamado Phidas, según una mención que hace
Arquímedes en su libro El Contador de Arena. Un amigo de Arquímedes llamado
Heracleides se cree escribió la biografía de Arquímedes, pero lamentablemente
esta obra se perdió. Algunos autores reportan que visito Egipto temprano en su
carrera y que fue allí que invento el artefacto ahora conocido como Tornillo de
Arquímedes. Es muy probable que Arquímedes haya estudiado con los sucesores de
Euclid en Alexandria, ya que no solo estaba familiarizado con las matemáticas
allí desarrolladas, sino que mandaba junto con los resultados de sus
investigaciones mensajes personales a los matemáticos del lugar, tales como
Conon de Samos, a quien admiraba y consideraba su amigo.
Arquímedes nos
relata en el prefacio a su obra De las Espirales una anécdota algo divertida en
el cual nos cuenta como frecuentaba mandar nota de sus teoremas más recientes,
pero no incluía las pruebas. A causa de que algunos de los matemáticos de
Alexandria empezaron a llevarse el crédito de sus teoremas, Arquímedes decidió
mandar dos teoremas falsos:-
“para que
aquellos que reclaman descubrirlo todo, pero no producen pruebas de ello,
puedan ser acusados de haber pretendido descubrir lo imposible” (Aaboe, 1964)
Arquímedes
es mencionado en una gran cantidad de obras de la época. Plutarco menciona a
Arquimides y su relación cercana con el rey Hiero II de Siracusa:
“Arquímedes… en
carta al rey Hiero, de quien es amigo y pariente cercano…” (Aaboe, 1964)
Arquímedes se hizo
acreedor de una reputación que pocos matemáticos de su tiempo recibieron. Esta
se debió al hecho que Arquímedes creo varias máquinas usadas como motores de
guerra, las cuales fueron especialmente útiles al ser usadas contra los romanos
en 212 A.C.:
"...pero
cuando Arquímedes comenzó a maniobrar con sus máquinas, inmediatamente lanzó
contra las fuerzas terrestres toda clase de armas arrojadizas y unas masas
inmensas de piedras que caían con un ruido y violencia terribles; contra las
cuales ninguno pudo resistir, ya que abatían a cuantos les caían a montones, rompiendo
toda formación. Mientras tanto grandes postes empujaban desde las
murallas los barcos y hundieron algunos mediante grandes pesos que dejaban caer
desde encima de los mismos; otros los levantaban en el aire con una mano de
hierro o un pico de ave como un pico de grulla y, cuando los habían colgado por
la proa, y puesto de punta sobre la popa, los hundían hasta el fondo del mar; o
bien los barcos, colgados por los ingenios de dentro, y hechos girar
violentamente, eran arrojados contra las afiladas rocas que sobresalían de las
murallas, con gran destrucción de los soldados que estaban a bordo de ellas. Un
barco era frecuentemente levantado a gran altura en el aire (algo horrible de
contemplar), y era sacudido de acá para allá, y se mantenía meciéndose, hasta
que los marineros eran todos arrojados, cuando era arrojado en toda su longitud
contra las rocas o dejado caer"
En 212 a. C.,
Arquímedes muere durante la Segunda Guerra Púnica, cuando fuerzas romanas toman
la ciudad de Siracusa tras un asedio de dos años. Un soldado romano lo asesina
pese a que el general romano Marcelo había dado órdenes específicas de
preservar la vida del famoso matemático. Surgen varias historias acerca de su
muerte. Plutarco menciona tres recuentos diferentes de la historia, el más
popular siendo que un soldado enfurecido lo asesina cuando Arquímedes se niega
a seguir las ordenes de encontrarse con el general, ya que este deseaba
resolver un diagrama matemático primero. El segundo relato nos dice que
Arquímedes en realidad ya se había rendido ante un soldado romano y este le
asesino cuando el matemático le pidió más tiempo para resolver un problema en
el que trabajaba. Según la tercera historia, Arquímedes portaba instrumentos
matemáticos los cuales fueron confundidos por el soldado como objetos valiosos.
El soldado entonces lo mata para robarse los artefactos. Cualquiera hubiera
sido el relato correcto, basta decir con que el general Marcelo se mostró
enfurecido con la muerte del matemático-científico ya que lo consideraba muy
valioso. (Plutarco)
Aunque no hay
pruebas concretas, se cree que las últimas palabras de Arquímedes fueron “No
molestes mis círculos” en referencia a un dibujo matemático que estaba
estudiando al momento de ser asesinado. La tumba de Arquímedes fue
encontrada por el orador romano Cicerón tras una exhaustiva búsqueda con ayuda
de los locales. La encontró cerca de la puerta de Agrigento en Siracusa.
Cicerón rescato la tumba de su descuidada condición y la limpio hasta que se
pudieron apreciar diversos versos y tallados que habían en la tumba. La tumba
fue tallada con una esfera inscrita dentro de un cilindro en referencia a unos
de los mas grandes descubrimientos matemáticos de Arquímedes: que el volumen y
el área de una esfera son dos tercios de los del cilindro que la inscribe,
incluyendo sus bases. (Cicerón).